El dinero no da la felicidad

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el dinero no da la felicidad

“Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor” Así sonaba en los 60 la canción de Rodolfo Sciammarella y la verdad es que nunca tanta filosofía se concentró en tan pocas palabras en una canción.

Pero ¿hasta qué punto es cierto el estribillo de esta conocida canción?

El dinero no da la felicidad, ¿o sí?

Los últimos estudios señalan que hay una correlación importante entre el grado de felicidad y el nivel de ingresos de las personas, pero esto solo parece ser cierto hasta un determinado nivel de renta. A partir de ahí la felicidad no solo no crece con los incrementos de renta sino que empieza a decrecer levemente.

El estudio toma datos medios a nivel de países pero los resultados se pueden extrapolar perfectamente a nivel individual.

Cuando carecemos de unos niveles mínimos de renta que nos impidan cubrir las necesidades básicas más elementales, los niveles de infelicidad serán altos de modo que hasta un cierto umbral, pequeños incrementos de la renta conllevarán grandes avances en el aumento de la percepción de felicidad. Pero como hemos indicado, esta ecuación no sigue el mismo patrón a partir de unos niveles de renta.

Una familia que ingrese 600€ al mes probablemente sufra por no poder cumplir con todos sus gastos mínimos y una subida de 600€ hasta 1200€/mes les supondrá un importante alivio económico que redundará en un importante incremento de la satisfacción global. Además este aumento en los niveles de felicidad tiende a perdurar bastante en el tiempo porque vienen de experimentar una situación peor y valorarán mucho el avance.

A partir de ciertos niveles de renta podemos afirmar que el dinero no da la felicidad.

Sin embargo si una familia ingresa 3600 € y aumenta su renta mensual hasta los 4200 €, se alegrará obviamente y a corto plazo el incremento en la capacidad de consumo o de ahorro le proporcionará un mayor nivel de satisfacción pero no tardará mucho en acostumbrarse a esta nueva situación y los niveles de felicidad tenderán a situarse prácticamente en el mismo lugar donde estaban antes del aumento.la salud fuente de felicidad

Entonces ¿qué es lo que nos proporciona felicidad?

Hay varios elementos que influyen positivamente el nivel de felicidad.

Ya hemos visto que el dinero no da la felicidad a partir de cierto nivel alto de ingresos, pero ¿dónde estaría el límite a partir del cual empieza a suceder esto?

Los expertos nos dicen que la cantidad será variable en función de cada persona y del entorno en el que vivamos. Un sueldo de 500€ puede ser muy bajo para España pero también puede estar al alcance de muy pocos en determinados países de África o Asia.

Por lo tanto si vivimos en una comunidad en la que estamos rodeados de gente de mucho dinero podemos ser profundamente infelices persiguiendo como locos ponernos al nivel del resto de vecinos, mientras que si tenemos un sueldo seguro aunque humilde pero los que nos rodean, (familia, vecinos y amigos), están en una situación de desempleo o con empleos precarios nos consideraremos unos privilegiados y nuestra percepción relativa de felicidad aumentará.

Parece ser que las personas que persiguen unos objetivos en la vida, que se plantean metas y trabajan para conseguirlas ponen una ilusión en ello que influye positivamente en sus niveles de felicidad. Pero ojo porque si las metas son inalcanzables o son tan numerosas que difícilmente damos abasto para trabajar hacia ellas, estaremos plantando la semilla de la frustración y esos proyectos que nos planteamos en lugar de ser una fuente motivadora y de satisfacción puede volverse en nuestra contra y causarnos estrés, fatiga y hasta problemas físicos que al final nos hagan más infelices.

Características que son comunes en la gente feliz

Los estudios realizados al respecto no ven diferencias en los niveles de felicidad en función del sexo aunque sí que lo hay en otros aspectos.

Por ejemplo, manifiestan un nivel medio de felicidad superior los que tienen pareja sobre los que no la tienen, así como los que viven con sus hijos, los que tienen mascotas, y obviamente los que tienen trabajo.

Estas conclusiones no quieren decir que tengamos que lanzarnos como locos en busca de pareja para ser más felices ni que vayamos a la tienda de animales y nos compremos un perro esperando que esto vaya a hacernos felices de la noche a la mañana.

Se puede ser tremendamente feliz sin necesidad de tener pareja y una mascota puede convertirse en una carga para nosotros especialmente si no somos unos amantes de los animales.

Nuestros consejos para ser felices

Si tuviésemos que elegir unos consejos con los que elaborar la receta de la felicidad presta atención a lo siguiente:

- La salud es un factor muy importante en el cómputo global de la felicidad, debemos valorarla cuando estemos sanos porque la falta de salud es una de las causas más importantes de infelicidad. Para ello recomendamos hacer algún tipo de actividad física con asiduidad así como llevar una dieta sana, variada, consumiendo abundantes frutas y verduras, y reduciendo al máximo las grasas trans (bollería, precocinados…)

- La vida no está hecha para vivirla en soledad. Es importante colaborar con otros, tener relaciones provechosas con otras personas que nos aporten valor y que no nos resten y esto debemos aplicarlo tanto en el plano sentimental como en nuestro círculo social o profesional.

- Por último recomendamos tomar el timón de nuestra propia vida, y que no sean factores externos u otras personas las que vayan guiando nuestro paso por la vida. En este blog tenemos un objetivo claro que es aconsejar, motivar y acompañar en el trayecto a todos aquellos que os hayáis planteado como meta alcanzar la libertad o independencia financiera.

Creemos firmemente que es un objetivo perfectamente posible, motivador y que puede ser una gran fuente de felicidad. No solamente cuando se alcance el objetivo sino que pretendemos disfrutar plenamente del camino, marcándonos unas metas intermedias que nos vayan acercando paulatinamente al objetivo último.

Fotos de Javier Lázaro y Living Fitness.

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